jue 19a. Ordinario año Par (Id=547)

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel 12, 1-12

Recibí esta palabra del Señor:
"Hijo de hombre, tú vives en medio de un pueblo rebelde. Tienen ojos para ver, y

no ven; oídos para oír, y no oyen; son un pueblo rebelde. Y ahora, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si fueras al destierro, y ponte en camino en pleno día a la vista de ellos; sal de donde vives y vete a otros sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde. Sacarás tu equipaje de desterrado en pleno día, a la vista de todos. Partirás por la tarde como si fueras un desterrado. Harás un boquete en la pared y saldrás por él. Cargarás a la espalda tu equipaje en su presencia, y partirás de noche con la cara cubierta para no ver la tierra, pues serás un símbolo para el pueblo de Israel".
Yo hice todo lo que se me había ordenado. Preparé mi equipaje de desterrado en pleno día; por la tarde hice un boquete en la pared y salí de noche con el equipaje a mis espaldas, a la vista de todos.
Por la mañana recibe esta palabra del Señor:
"Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel, ese pueblo rebelde, te pregunte qué es lo que haces, contéstales: Así dice el Señor: Este oráculo se refiere al rey de Jerusalén y a todos los Israelitas que viven en ella. Diles: Yo soy un símbolo para ustedes; ustedes tendrán que hacer lo que yo he hecho. Serán deportados, irán al destierro. Hasta el rey que los gobierna se cargará a las espaldas el equipaje de desterrado, saldrá en la oscuridad por un boquete que abrirán en el muro para que salga, y se tapará la cara para no ver su tierra con sus propios ojos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 77, 56-57.58-59.61-62

No olviden las acciones de Dios.
Ne obliviscámini óperum Dei.

Pusieron a prueba a Dios, se rebelaron contra el Altísimo, no obedecieron sus mandatos. Se desviaron, pecaron como sus antepasados, se torcieron como un arco engañoso.
No olviden las acciones de Dios.
Ne obliviscámini óperum Dei.

Ofendieron a Dios en los lugares altos, provocaron sus celos dando culto a los ídolos. Al oírlo, Dios se enfureció y rechazó completamente a Israel.
No olviden las acciones de Dios.
Ne obliviscámini óperum Dei.

Entregó al cautiverio el símbolo de su fuerza; en manos del enemigo el signo de su orgullo; dejó a su pueblo a merced de la espada, enfurecido contra su heredad.
No olviden las acciones de Dios.
Ne obliviscámini óperum Dei.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, Aleluya.
Señor, mira benignamente a tus siervos y enséñanos a cumplir tus mandamientos.
Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum, et doce me iustificatiónes tuas.
Aleluya.

Evangelio

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
18, 21-35; 19, 1

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús, le preguntó:
"Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando me ofende? ¿Siete veces?"
Jesús le respondió:
"No te digo siete veces, sino setenta veces Siete.
Porque con el Reino de los cielos sucede lo que con aquel rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar, mandó que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos, y todo cuanto tenía, para pagar la deuda. El siervo se echó a sus pies suplicando:
"Ten paciencia conmigo, que te lo pagaré todo".
El señor tuvo compasión de aquel siervo, lo dejó libre y le perdonó la deuda. Nada más salir, aquel siervo encontró a un compañero suyo que le debía cien denarios; lo agarró y le apretaba el cuello, diciendo:
"Paga lo que me debes".
El compañero se echó a sus pies, suplicándole:
"Ten paciencia conmigo y te lo pagaré".
Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara la deuda. Al verlo sus compañeros se disgustaron mucho y fueron a contar a su señor todo lo ocurrido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"Siervo miserable, yo te perdoné toda aquella deuda, porque me lo suplicaste. ¿No debías haberte compadecido de tu compañero como yo me compadecí de ti?"
Entonces su señor, muy enojado, lo entregó para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial si no se perdonan de corazón unos a otros".
Cuando Jesús terminó este discurso, salió de Galilea y se dirigió a la región de Judea, a la otra orilla del Jordán.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]